06 noviembre 2011

EDIL ANTONIO SOSA HOY SE CUMPLEN SIETE AÑOS DE QUE LA IZQUIERDA URUGUAYA LLEGÓ A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

Media Hora previa Sesión 31 de octubre de 2011, EDIL ANTONIO SOSA. Gracias, señor Presidente.

En primer lugar, quiero agradecer al Cuerpo la posibilidad poder tener el altísimo honor de referirme, hoy, 31 de octubre, a un acontecimiento de la historia reciente que creo que tuvo una significación relevante en la vida política de la República. El 31 de octubre de 2004, hace siete años, los uruguayos asistimos
a un hecho histórico: el candidato presidencial de la Izquierda, nucleada en el Frente Amplio, fue electo Presidente de la República en primera vuelta,  uperando
el cincuenta por ciento de los votos emitidos.
Culminaba así un largo proceso iniciado en febrero de 1971, cuando irrumpió en el país una nueva fuerza política que congregó a corrientes históricas de la Izquierda uruguaya: comunistas, socialistas, demócratas cristianos, así como también a importantes sectores y personalidades de los partidos fundacionales 
y  a ciudadanos independientes de gran prestigio intelectual y trayectoria progresista y republicana, tanto civiles como militares.
Seguramente, no seríamos justos si recordáramos solamente a algunos de los insignes fundadores del Frente Amplio y olvidáramos a otros. De ahí que optemos por simbolizar el reconocimiento a todos ellos en la figura indiscutida y emblemática del General Líber Seregni, figura que hoy se transformó en patrimonio no solo de los frenteamplistas, sino de todo el pueblo oriental.
Ustedes comprenderán la carga emocional de esta rememoración. Aquel acontecimiento de octubre de 2004 tiene una significación que va más allá de lo
afectivo y anecdótico, puesto que se  transformó en uno de los hechos políticos más transcendentales de la historia contemporánea. El ascenso de la Izquierda al gobierno en la persona del doctor Tabaré Vázquez tuvo, señores Ediles, un impacto en el sistema político y en la ciudadanía similar o quizás mayor a cuando el Partido Nacional, bajo la conducción del doctor Luis Alberto de Herrera, quebró noventa y tres años de hegemonía del Partido Colorado. 
Hoy, a siete años de aquella gesta que llevó al Frente Amplio a ocupar la primera magistratura, transitando el segundo período consecutivo de gobierno nacional, podemos afirmar, con humildad, que día a día estamos aprendiendo de la enorme complejidad de ser los primeros, si bien no los únicos, responsables de la marcha de nuestro país y de la felicidad de sus hijos.
A nosotros, los frenteamplistas, forjados en una cultura de oposición, nos tocó y nos toca aprender esta nueva responsabilidad en el gobierno, a blancos
y colorados, que se alternaron en el gobierno de la nación por más de un siglo y medio, hoy les llega el deber de adaptarse al nuevo rol, no menos responsable y delicado, de asumir la  condición de oposición, esencial para la democracia. Siempre es bueno tener presente que quien se opone, resiste, y quien resiste, sostiene.
No creemos que sea esta la instancia de pasar revista a cuanto sacrificio y dolor impuso la voluntad del Frente Amplio de llegar al gobierno, para contribuir  desde allí a las grandes transformaciones de la vida de los uruguayos. Fue necesario sortear muchos obstáculos, pero uno de ellos, seguramente el más dramático, fue enfrentar a la dictadura militar, que ensombreció la democracia uruguaya. No fuimos los únicos en resistir, fue una tarea titánica compartida por la mayoría de los ciudadanos, más allá de las divisas, pero no podemos ocultar que el Frente Amplio, sus líderes, sus militantes, estuvieron en la primera línea de resistencia y por eso pagaron un altísimo precio en cárcel, en  destierro, en torturas y también, en muchos, casos pagaron con su propia vida. Vaya  nuestro reconocimiento para todos ellos, y en especial, para los compatriotas muertos y desaparecidos.
Apelamos a algunas figuras de indiscutida proyección nacional y amor a la gente, para homenajear a todos ellos: a Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
Zelmar y el «Toba» perdurarán en el corazón popular, vivirán siempre en la memoria de los uruguayos. 
No vamos abusar de la generosidad de los señores Ediles enumerando los logros que nosotros estamos convencidos de que sí se han obtenido en estos siete 
años. Estamos en camino, hay marchas y contramarchas, pero creemos que el rumbo se mantiene a favor de los cambios para mejorar la calidad de vida de los uruguayos, la superación de los problemas más acuciantes de la gente, de generar igualdad de oportunidades para todos los habitantes cualquiera sea su
condición social y económica. Tenemos veinticinco mil compatriotas que recobraron su visión, y con ella una vida digna, gracias a hacer realidad el mandato
constitucional del derecho a la salud para  todos. Las cifras muestran a un Uruguay cada día con mayor actividad económica y productiva, que acerca al país, tanto en la ciudad como en el campo, al pleno empleo. Estos son solo dos ejemplos de los muchos que podríamos citar.
Mucho se ha logrado, mucho resta por hacer; será una labor de todos, sin exclusiones, inspirados en nuestras raíces artiguistas, que precisamente en estas
horas la nación. Debemos seguir por esa senda, tratando de hacer realidad el pensamiento de nuestro prócer: Los más infelices serán los más privilegiados.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras se envíe a la Mesa Política Nacional del Frente Amplio, a la Mesa Política Departamental del Frente Amplio,
al Ejecutivo Departamental, al Municipio de Libertad, al Municipio de Ciudad del  Plata, a las restantes dieciocho Juntas Departamentales del país y a la prensa.
Muchas gracias, señores Ediles.
PRESIDENTE. Secretaríaprocederá según lo solicitado por el señor Edil.